Shingo se había levantado muy temprano, aun estaba oscuro. Era una mañana de otoño, fría pero agradable. Esa sensación agradable le daba de lleno es su aniñado rostro.
Luego de un baño y un desayuno liviano, emprendió camino.
Caminaba por una solitaria vereda de un barrio tranquilo y familiar. Tarareaba una alegre melodía con una sonrisa que se le escapaba caprichosamente y que no tenia intenciones de ocultar.
Si bien era así a diario ese día era totalmente diferente, hasta él se preguntaba porque estaba tan feliz esa mañana.
Dos cuadras mas allá recordó que debía empezar a trotar.
-Si Kusanagi san no me ve entrado en calor me va a hacer a castigar con lagartijas- Pensó sin dejar de tararear. Se abrocho los botones de la campera y comenzó a trotar tal y como le ordenaron.
Recorrió ocho cuadras y tan solo le faltaban dos para terminar el recorrido, pero no se sentía ni en lo mas mínimo cansado. Se sorprendió de si mismo otra ves. ¿Seria ese sentimiento de felicidad que lo motivaba de tal manera? Luego de dos cuadras paro frente a una casa pequeña de dos pisos. Cruzo un pequeño portón de madera, se quito uno de sus guantes azules y golpeo la puerta jadeando…nadie dio ni una señal…llamo una segunda ves pero nadie contesto…hasta que la tercera ves la puerta se abrio lentamente. Se encontró con una cara adormecida y ojerosa.
- Buen día señor Kusanagi!!!- Saludo rebalsando de energía y alegría.
- No es demasiado temprano?- pregunto el señor Kusanagi rascándose la cara barbuda, con el pelo revuelto y su postura encorvada no parecía un luchador fuerte si no un hombre de la calle.
A Shingo se le había apagado un poco el entusiasmo, pensó que se iba a alegrar de verlo en ves de recibirlo tan fríamente. No se habían visto desde el ultimo torneo del 98. Entonces el señor Kusanagi se hizo a un lado sin decir más y dejo pasar a la visita. Esta se saco las zapatillas y las dejo frente a la puerta justo al lado de otros zapatos bajo un escaloncito que estaba a la entrada de la pequeña casa.
Subió las escaleras y recorrió un estrecho pasillo el cual estaba decorado con fotos enmarcadas de los diferentes torneos donde Shingo y Kyo habían participado, eran unos niños. Una de las fotos estaba Kyo abrazando a
Yuki con un brazo y una sonrisa triunfante, con el otro estrujaba a Shingo por el cuello quien no podía evitar una mueca de dolor.
Finalmente llega a una puerta celeste y golpeo. Como era de esperarse ni siquiera escucho un “pase” detrás de ella, así que no insistió y entro a la habitación. Era pequeña pero acogedora. Lo primero que vio fue una ventana con las cortinas corridas que daba a la calle, en las paredes habían mas fotos, un mueblecito con la computadora y una silla tapada de ropa, justo en el medio de la habitación había una mesita ratona llena de manga. Debajo de la ventana pegadita a ella estaba la cama donde yacía Kyo durmiendo profunda y placidamente de costado dando la espalda a la puerta donde Shingo estaba estúpidamente parado. Estúpidamente porque se quedo inmóvil a tan solo ver a Kyo, no se había dado cuenta de todo el tiempo que había pasado, que no se veían siendo que eran como hermanos y prácticamente era como que convivían juntos. Casi un año fue demasiado.
- Kyo - Susurro Shingo acercándose tratando de despertarlo, parecía tan cómodo que le daba pena sacarlo del sueño. Kyo solo volvió dormido hacia Shingo y continuo durmiendo tapado hasta la nariz. El pelo le había quedado sobre la cara y su amigo no pudo evitar quitárselo del medio para poder verlo. Cuando se encontró con ese rostro afilado y como el de un niño Shingo sintió un escalofrió agradable que le recorrió toda la espalda, fue inentendible el porque, pero al mismo tiempo se sobresalto y callo sentado en un puff que había junto a la mesita ratona. Su corazón se había vuelto a acelerar y no a causa de haber trotado diez cuadras sin parar…y esa sensación de alegría se había expandido como lo hace el agua al caerle un pétalo de una flor sobre ella. ¿Qué le estaba pasando? ¿Qué eran esas sensaciones? Se sentía un poco incomodo con si mismo, pero por alguna razón que no entendía deseaba que no desapareciera. ¿Estaba feliz de volver a entrenar con Kyo, el maestro que le enseño todo lo que sabe? ¿O estaba alegre de volver a verlo por primera ves luego del torneo de The King of Fighters 98’?
Shingo suspiro profundo tratando de acomodar la mezcla de sentimientos que lo invadían. Entonces decidió por fin despertar a Kyo. La tranquilidad con la que este respiraba al dormir hacia que Shingo se acobardara.
-K…Ky…o- Dijo – Kyo- Repitió un poco mas seguro. Como Kyo no respondía, Shingo lo zamarreó un poco. –Kyo! A despertarse!!- Dijo esta vez más fuerte.
- Yu…ki…yo… no…- Murmuro Kyo. Shingo dio un respingo y su rostro de lleno de sorpresa y curiosidad. Por dentro no podía saber descifrar que era esa opresión en el pecho, no era agradable, era incomoda…¿celos?...Supuso que era obvio que Yuki este en sus sueños, así que no hizo demasiado caso y lo tomo de los hombros y lo sacudió una ves mas.
- Dijiste que íbamos a entrenar hoy!!- Reclamo exagerando un enojo que ni el se lo creía.
-Ya…ga…mi- Murmuro una ves mas Kyo. Shingo se pregunto porque Iori también estaba en sus sueños si es que estaba soñando con su novia, era inexplicable para el, aunque por un lado temía de que Iori le haría daño a Yuki.
- No, el no es así, solo se las trae con Kyo, Yuki no le interesa- Pensó. Su maestro por fin había abierto un poquito los ojos, lo vio a su amigo y se sentó sobresaltado en la cama.
-Shingo!- Exclamo al verlo sentado al borde de la cama
-Soñabas con Yuki- Dijo al pasar Shingo. Kyo se rasco la cabeza y se refregó la cara quitándose la modorra. –También lo mencionaste a Iori- Agrego.
- ¿Verdad?- Se espanto Kyo, esta ves se toco la nuca y dirigió una mirada de confucion a su amigo – ¿Dije algo mas?- Su compañero solo negó con la cabeza y se levanto de la cama sentándose en el puff.
-Bueno, bueno, a entrenar!!- Kyo de un salto ya estaba de pie y casi listo para comenzar el día. El cielo empezaba a teñirse de un azul claro con pintitas blancas y grises.- Pero primero tengo que bañarme-
- ¿¡QUE?!- volvió a sobresaltarse Shingo casi al borde del escándalo. Era demasiado tarde como para detenerlo ¿y porque iba a hacerlo? Solo era un baño. Se sentía demasiado fatalista por tratar de detenerlo, pero en realidad eso se llama cola de paja.
Así que tampoco pudo evitar que le sudaran las manos y que la garganta se le cerrara. El aire pareció cortársele cuando vio que Kyo se sacaba la remera en frente de el, era un esfuerzo tremendo el que hacia para no mirar pero aun así no podía evitar ver por un costado que se quitaba los pantalones. Por fin Kyo se había desaparecido de su vista cuando se metió en el baño, tras unos segundos el ruido de las gotas de la ducha empezaron a hacerse oír haciendo muuuucho ruido. Agarro un manga de la mesita para distraerse y dispersar su mente que el creía inocente. Lo ojeo distraído pero el ruido de la ducha era como aturdidor, solo sabia que Kyo estaba ahí dentro. Camino en círculos mirando a su alrededor pero no observando. De pronto la lluvia paro y esta ves el silencio se volvió aturdidor.
- Shingo, necesito mi ropa, esta sobre la silla- grito Kyo desde el baño. Shingo miro la silla y de inmediato vio los pantalones y la remera de su amigo. Se quedo duro de pies a cabeza.
-¿Porque no me puedo mover?- Pensó.
-Shingo! Que me muero de frio!!!- Volvió a llamar Kyo. Shingo dio unas vueltas fingiendo no encontrar la ropa hasta que tomo el valor suficiente. Golpeo la puerta apretando los ojos.
- ¿Entro?- pregunto miedoso
- ¡SI!-
- ¿Seguro?- volvió a preguntar
- Shingo, ¡¡soy una persona!!. ¡¡Tengo frio!!-
- Pensé que nunca tenias frio- Respondió tímido Shingo
- Te dije que también soy una persona -
- pero…- en medio de esa discusión estúpida, Shingo siente que lo toma de la muñeca muy delicadamente pero con firmeza. Entonces su corazón parecía explotar cuando sus manos se juntaron. Su rostro se puso tan rosado como un rábano cuando no pudo evitar dibujar en su mente la imagen de Kyo envuelto en una toalla. Se paralizo mentalmente cuando comprendió lo mucho que le gustaba su maestro.
Minutos mas tarde Kyo salio del baño relajado y con el pelo mojado, se peino un poco con las manos.
- Shingo, estas colorado, ¿estas bien?, ¿desayunaste?- Shingo reacciono cuando Kyo le dio una palmada en la espalda, como lo agarro desprevenido le pareció algo brusca.
-Si si- Respondió haciendo la mímica de unos ejercicios – estoy perfecto…hace calor ¿no?- Miro hacia arriba incomodo, cruzo los brazos detrás de el y empezó a mecerse sobre sus pies. Por alguna obvia razón, pero no sabía con exactitud cual, Kyo no le creyó ni una palabra. Así que tomo su campera blanca y se la calzo mientras notaba como Shingo le miraba de reojo.
Cada año vísperas de cada torneo, meses antes, ambos se juntaban a las cinco de la mañana a entrenar, trotaban en silencio durante una hora. Para Shingo era lo mas gratificante que le podía pasar por mas que estuvieran en silencio, esa felicidad que lo perseguía era a causa de Kyo y trataba de no demostrarlo pero cada día se le hacia mas difícil. Era mas fuerte que el, se reía a carcajadas su maestro hacia alguna broma y sacaba energías de donde ya no tenia al final del día ante cualquier ejercicio que proponía. Por otro lado no ocultaba en lo mas mínimo la admiración que sentía por su maestro, desde que le enseño todo lo que sabe siempre deseo ser como el.
- Quisiera poder estar a tu nivel, Kusanagi- Dejo escapar Shingo un día. Kyo sonrió tiernamente y acaricio la cabeza de su admirador en señal de agradecimiento. Sintió una opresión en el estomago que le subió hasta el pecho como una bola de fuego, no pudo sostenerle la mirada y deseo que ese momento nunca terminara.
El tiempo pasaba y los sentimientos de Shingo se hacían más fuertes, mas sólidos, mas profundos.
- Quisiera decirle todo lo que me pasa. Sembró una semilla dentro mío y verlo a diario hace que germine, esta haciendo de que esa flor que era un pimpollito se convierta en un árbol fuerte, duro de cortar, solo arrancarlo de raíz me haría salir de esto. Esas cosas propias de el son las que me hacen bien…tanto como mal…su personalidad, su carisma, su talento, sus ganas de enseñarme, su amistad… ¿amistad?... ¡NO! ¡¡no lo soporto! ¡quisiera ser algo mas pero…! Yuki también es mi amiga, no podría traicionarla y mucho menos competir con ella y porque además el, Kyo…tus sentimientos nos son los mismos que los mios…al el le gusta su chica…su chica, su novia.
Debería confesarle todo, ya casi se me escapa de la boca, pero…¿Qué tal si no me acepta? ¿Qué tal si se enoja y no lo veo nunca mas? No lo soportaría y mucho menos verlo de lejos en los torneos. Necesito explotar, ¡ya no lo soporto! Lo voy a hacer. –
Pensamientos como esos permanecieron en la mente de Shingo durante meses, cada ves que estaba a punto de hablarle algo sucedía para que el temor le invadiera nuevamente.
- bueno, a seguir entrenando - Ordenó Kyo de buenas a primeras. Se levanto de un salto y se sacudió los pétalos que tenia pegados en la ropa.
-Antes…Kyo…- Shingo estaba mas decidido que nunca- (tengo ganas de ir al baño)-pensó en el medio. Se puso firme y se paro de la misma manera. - …tengo que decirte algo…-
-Si, se me fue la mano con los ejercicios, no debí sentarme arriba tuyo cuando hacías lagartijas, lo lamento.- Shingo sonrió.
- No, no, no…-miro sus zapatillas distraído pero pendiente de quien tenia enfrente.
-¿Qué harías si un chico te dice que le gustas? - No pudo evitar la vergüenza así que le dio la espalda. Kyo estallo en carcajadas, pero era evidente que eran totalmente falsas, lo conocía muy bien.
-Depende…- Inquirió. Shingo dio un respingo y nervioso empezó a subir y bajar el cierre de su campera deportiva. ¿A caso tenia posibilidades? Pero…¿y Yuki?.
- ¿Como que “depende”?- dijo escudriñado a su maestro
- Depende de quien, Shingo - Shingo trago con dificultad el nudo que se le había hecho en la garganta.
- ¿Y…fuera…fuera…y si fuera yo?- Kyo abrió mucho los ojos, y lo tomo de un hombro, Shingo pensó que iba a recibir un golpe en toda la cara, pero no fue así, lo puso frente a el de manera que pueda verle bien de cerca la cara. Shingo solo apretó los ojos esperando lo peor.
- ¿De verdad Shingo?- miro sus ojos profundamente como si estuviera buscando la verdad en lo que le decía su pequeño discípulo.
- Si - Afirmo temeroso y avergonzado - por favor no te enojes conmigo, es algo que no puedo evitar, perdón.- Kyo dio un paso quedando muy cerca de Shingo.
-De verdad…Shingo?- Repitió la pregunta susurrando muy bajito cerca de Shingo, su nariz rozo con la de Kyo y se puso en puntitas de pie tratando de alcanzarlo, cerro los ojos sin importarle absolutamente nada. ¿Lo que tanto había deseado se estaba volviendo realidad?.
¡No! De pronto abrió los ojos y se vio de espaldas en el pasto de una plaza, sentía el costado de la cara muy caliente y que la mandíbula se le iba a descolocar.
-¡Shingo! ¡¡Idiota!! ¿Porque no me esquivaste?- lo reto Kyo parado junto a el ¿en que estabas pensando?- Shingo se toco la cara e hizo una mueca de dolor. Era obvio que no podía contarle en lo que estaba pensando.
- Me distraje- se disculpo
- La próxima semana empieza el torneo, deberías poner mas atención- dijo frio con un dejo de enojo
-…perdón- Shingo agacho la cabeza y Kyo no pudo evitar sentirse un poco mal. Shingo trato de recomponerse, la cara no era lo que mas le dolia, si no que Kyo lo había llamado idiota.
Kyo se acerca a Shingo haciéndose paso entre la multitud.
- Bueno amigo, me toca- No parecía estar con el mismo entusiasmo de siempre.
- ¡Suerte! - Le deseo Shingo obsequiándole el símbolo de la victoria con ambas manos
- Tal vez sea la última participación en este torneo, Shingo- Se lamento Kyo
- ¡No! ¡¡No Digas esas cosas!! ¡Vas a ganar! - Shingo lo alentaba de la misma manera que lo hizo Kyo la primera ves que peleo y se sentía extraño.
- La verdad no quiero pelear con Yagami- se confeso Kyo como sacándose un peso enorme de encima.
- ¿Mi maestro se acobarda?- se pregunto Shingo sin dar crédito a las palabras de Kyo. Como un niño se hecha a los brazos de Shingo quien no esperaba tal cosa, sin mas que decir el le correspondió el abrazo.
- Jamas, ¡nunca! Entenderías porque no Quiero pelear con él- Kyo parecía tener la vos temblorosa como si estuviera a punto de llorar, pero se contuvo. Shingo no supo que decir así que solo le expreso un “no te preocupes” frotando su espalda cariñosamente. Kyo se separo de el con los ojos vidriosos.
- Cuando termine el torneo tenemos que ir a pescar juntos. ¿Que te parece?- propuso Shingo con toda su energía característica. Kyo levanto el pulgar extendiendo su brazo y se dirigió al combate un poco mas animado pero a Shingo no le convencía del todo. Había absorbido toda la preocupación de su amigo.
Ambas potencias, Kyo y Iori finalmente habían llegado a la final.
- Vas a pelear con Iori- dijo Shingo
- Lo se- dijo Kyo con un dejo de nerviosismo, ya no podía ocultarlo mas, Shingo jamás lo había notado de tal manera ¿Por qué no quería pelear con su rival? ¿Cuál era esa razón inentendible?
- Todo va a salir bien, tranquilo, entrenamos duro - El pobre ya no sabia que decirle para calmarlo mas que nada porque no soportaba verlo en ese estado, no estaba acostumbrado. Por momentos pensaba que la admiración que tenia hacia quien le había enseñado todas las técnicas de la escuela Kusanagi se iba apagando de apoco y un sentimiento de tristeza se adjuntaba al ver el rostro de Kyo tan preocupado. Repentinamente este había desaparecido. Por los parlantes se oye la vos del comentarista.
- Me acaban de informar de que Kusanagi se retira del torneo en este momento- la multitud no pudiendo entender ni creer lo que habían oído hicieron un silencio casi absoluto.
-¡¿COMO?!- se oye una vos grave similar a un rugido. Iori aguardaba a Kyo en el cuadrilátero para pelear y al oír aquello su rostro se lleno de rabia, de odio e indignación. De pronto Shingo puede ver como Iori localiza a Kyo quien salía apresuradamente del lugar hacia la calle, así que lo siguió sin pensarlo, cegado por la furia que le provocaba tan solo la presencia de Kyo. Shingo tampoco lo pensó y como temió lo peor salio tras ellos también.
Shingo corrió lo mas rápido que pudo, ya los había perdido de vista, pero por suerte al dar la vuelta en una esquina se encontró con ambos a punto de pelear en medio de una oscura y solitaria calle donde lo único que había era bolsas de basura, los vagabundos que vivían en ese lugar se asustaron y salieron casi corriendo .El oscuro rostro de Iori se ensombrecía cada ves mas, la rabia lo estaba tapando y ya no podía contener las ganas de pelear.
Kyo empezó a caminar a paso ligero lo cual hizo que Iori fuera tras el sin importarle nada, cuando su victima lo noto empezó a correr dando la vuelta en una esquina. Shingo a su vez iba tras ellos hasta que de pronto se vieron encerrados en un callejón sin salida. Los faroles amarillentos iluminaban ligeramente el rostro de Iori haciendo que se vuelva mas sombrío y sus facciones se endurezcan.
Por lo que pudo ver Shingo, fue solo la siluetas de Kyo y Iori distanciadas uno de otro, Kyo permanecía con una postura abatida y con la cabeza gacha, el pelo le tapaba la cara pero Shingo pudo deducir de que estaba serio y con el seño fruncido.
- ¡¡KUSANAGI! PELEA COBARDE!! - Grito Iori cegado de enojo.
- No - contesto Kyo sin quitar la vista del suelo con un tono insolente de manera que Iori se encendió aun mas. De su mano derecha comenzó a emanar un fuego azul incandescente, lleno de poder. Shingo quería intervenir, pero sabia que si se enfrentaba a el saldría perdiendo ya que era un oponente demasiado poderoso para el.
-Si se trata de Kyo, Iori pelea con otro espíritu, como el de un asesino- Se dijo Shingo.
- No soy un cobarde. Si quisiera te mataría acá mismo Yagami -
- Entonces ¿porque no lo intentas? ¡desgraciado!-
- Nunca lo entenderías -
-PELEAAA!! -
- No voy a pelear, pero si vas matarme podes hacerlo ahora mismo - Shingo pudo notar como caía una lagrima brillante en el suelo del rostro de Kyo. Iori levanta lentamente su incandescente y elegante mano para soltar un destello azul contra Kyo, pero impulsivamente Shingo se atraviesa en el camino. El destello de luz azul eléctrico rasgo la tierra viajando hacia donde se encontraba Shingo con los brazos extendidos, ese fuego se veía en sima de él lenta pero decididamente, a pocos centímetros de él podía sentir el calor que estaba a punto de abrazarlo. Aun asì Kyo fue más rápido, de un empujón lo tira a un costado del peligro inminente. No tubo tiempo de contrarrestar ese poder, fue estaba demasiado cerca, el incandescente rayo de fuego lo envolvió por completo el cual se extinguió con facilidad dejando ver cuando caía al suelo bruscamente dándose un golpe seco y doloroso. Pudo levantarse algo tambaleante, entonces Iori no lo dudo y se abalanzo contra el violentamente para golpearlo en la cara. Kyo no se defendió, solo se quedo ahí inmóvil recibiendo golpe tras golpe…
- ¿¡Porque no te defiendes Kyo!?- Gritoneaba casi afónico Shingo a un costado de la pelea, había caído de lleno con el hombro y no podía levantarse.
_ ¿que es lo que te pasa Kusanagi?- Rugió Iori tomándolo de la ropa para que el cuerpo no se le callera al suelo, el odio no estaba manifestado solo en su rostro si no que en todo su cuerpo, en su espíritu, casi era insoportable, solo quería pelear. Ante la pregunta, Kyo muy débil alza la cabeza hacia los ojos de su agresor por unos instantes. Entonces Shingo recordó esa mirada en otras situaciones y era cuando el y Yuki estaban a punto de besarse. Entonces lo entendió todo. Entendió porque nombro a Iori en sus sueños, porque ya no andaba bien con su novia y sobre todo porque no quería pelear con su adversario…de pronto el mundo se le vino abajo, sentía morir en ese instante, casi lo deseaba. Un ardor terrible comenzó en su estomago hasta llegarle a la garganta. Se sentía mareado, todo eso sumado a la presión de que Kyo estaba a punto de ser acecinado, moría por salvarlo pero enterarse de que Kyo no le correspondía lo paralizaba ¡tenia que salvarlo o nunca le podría decir lo que sentía y en consecuencia no podría seguir viviendo con esa carga en resto de su vida!
- Defiéndete!- ordeno Iori. Por primera ves Shingo estaba de acuerdo con el.
- Dije que no voy a pelear, Yagami- insistió Kyo
- Entonces voy a tener que matarte…-Determino Iori
- Noooo!! - Grito Shingo al ver que Iroi comenzaba a implementar una de sus técnicas especiales. Comenzó haciendo varios cortes en todo el cuerpo y cuando pareció que iba a morir desangrado lo toma de la cabeza firmemente y con brusquedad.
- ¡¡Shine!! - Grito Iori soltando toda la furia. Shingo no pudo intervenir, casi lo cegaba la explosión que causo iluminando toda la solitaria y oscura calle
- ¡¡Kyo!! - Shingo no daba crédito a lo que estaba viendo en ese momento, de apoco el fuego y el humo se iban dispersando dando cada ves mas información de lo que había sucedido.
Iori soltó el cuerpo de Kyo en dejándolo caer en seco al suelo. Se sacudió el polvo de las cenizas y como si nada con toda su elegancia se marcho lentamente.
- Maldito!!- grito Shingo furioso, no sabia porque lo hizo, solo le nacio de adentro. Pero Iori no se dio por aludido, solo continuo su camino. – ¡Pelea!- A Shingo le floreció un sentimiento de venganza que no podía controlar y estaba dispuesto a todo sin importarle algo incluyendo su propia vida. Iori rio burlón y malicioso a la ves.
-No voy a pelear enano…- agrego cortante-…te acordaras de mi cuando veas la luna - termino victorioso y continuo con un camino satisfecho con su cometido. Shingo solo vio la espalda de su chaqueta, aquella luna se hacia cada ves mas pequeña y su cuerpo no reaccionaba. Solo corrió hacia el cuerpo de Kyo desesperado. Permanecía en la vereda con cortes profundos y quemaduras severas. Se agacho junto a el y sin contenerse comenzó a lagrimear con el seño fruncido como un niño. No había mas nada que hacer Kyo había muerto. Jamás podía confesarle todo lo que sentía y no podía vengarse de Iori por los sentimientos que le tenia Kyo que eran tan profundos como los de el a su maestro.
-Estabas enamorado…de el- repitió una y otra ves Shingo casi recostado sobre Kyo, llorando, maldiciendo, odiando…muriendo junto con el. ¿Cómo haría ahora para vivir con ese sentimiento incrustado dentro suyo…?




